Travesía Norte – Sur de la Isla de Skye
ETAPAS
E1: 25 km · 1.210 m+
E2: 35 km · 1.500 m+
E3: 20 km · 800 m+
E4: 34 km · 970 m+
TOTAL: 114 km · 4.480 m+
Vamos con otra aventura. Esta vez en solitario, por las Highlands de Escocia, concretamente en la isla de Skye.
Ha sido un viaje diferente a los demás. En realidad todos lo son, pero quizás este, un poco más.
La lluvia, esa roca oscura y los paisajes austeros te hacen sentir algo más solo y desprotegido, en algún momento, incluso con algo de miedo.
A diferencia de otros hikes por Europa, donde al final de una jornada dura ver aparecer un refugio a lo lejos supone una especie de alivio y una fuente de esperanza, aquí muchas veces no existe esa sensación.
¿Dónde podré acampar esta noche?, ¿Me aguantará la tienda si aumenta la lluvia y el viento?…
A veces prefería pensar en seguir caminando antes de pensar en tener que parar a montar la tienda…
Pero creo que casi cualquier experiencia que consiga hacerte sentir incómodo y te saque de tu zona de confort, te está enseñando algo.
Cada vez que vuelvo de uno de estos viajes siento que regreso más lleno.
Lleno por las cosas aprendidas, porque las aventuras en general te llevan a lo desconocido. Y lo desconocido, lo nuevo, te enriquece.
Llegada
Llegada a Edimburgo a las 3 de la mañana después de tres horas de retraso en Niza. Una hora de sueño y, a las 6:30, primer tren hacia Perth. Cambio rápido y rumbo a Inverness.
Pequeño paseo por el río Ness, café y primera toma de contacto con la comida típica escocesa: haggis, algo parecido a nuestra morcilla.
Después, cuatro horas de tren hasta Kyle of Lochalsh, otro café, un fish and chips y autobús hasta Broadford, donde monto tienda y paso la primera noche bajo la lluvia.
Los paisajes son fascinantes, sobre todo durante el trayecto en tren de Inverness a Kyle. El azul se mezcla con el verde intenso de los campos creando un contraste increíble.

Tenía ganas de volver a ponerme la mochila.
Todo cambia cuando viajas de esta manera. Entras un poco en modo observador: te paras a mirar alrededor, a observar a la gente, los sitios, pequeños detalles que normalmente pasarían desapercibidos…
En general la gente es muy amable. Gestos tan simples como sonreír o dar las gracias forman parte de la normalidad. Cuestan tan poco y, sin embargo, pueden hacer sentir tan bien a otra persona…
ETAPA 1
25 km · 1.210 m+
Salgo en el primer autobús de la mañana desde Broadford después de una noche de lluvia bajo la tienda.
Cambio de bus en Portree y, sobre las 11:30, empiezo por fin la ruta por Skye.
(Por cierto, el café y el croissant a la plancha antes de coger el autobús me prestaron mucho.)
El primer día transcurre entre acantilados, ovejas y cabras, antes de adentrarme poco a poco en las montañas de Quiraing.


La gente saluda desde los coches y los paisajes son alucinantes. Un verde fuerte que contrasta con el mar y las montañas. Es difícil encontrar un rincón que no invite a pararse a sacar una foto.
Termino el día acampando en el ridge.
Una primera etapa para disfrutar, con bastante agua bajo los pies pero poca cayendo del cielo.
ETAPA 2
35 km · 10 h 20 min · 1.500 m+
La etapa dos fue más Escocia hardcore. La más larga y dura del viaje, no solo por la distancia y el desnivel, sino por las condiciones.
Aquí descubro que no solo puede llover desde arriba, sino también desde abajo…
El agua está absolutamente por todas partes y el terreno se convierte por momentos en una mezcla de barro, hierba y pequeñas trampas en las que nunca sabes hasta dónde se te va a hundir la pierna.
Camino un par de horas antes de prepararme un café. Los midges todavía están tranquilos y disfruto de un momento junto a un arroyo.

Sigo caminando hasta The Old Man of Storr, donde hago una parada y me preparo un poco de pasta.
A mis pies aparece uno de los lugares más emblemáticos de la isla de Skye: enormes pilares de basalto, una roca volcánica muy oscura, que parecen haber sido colocados allí por alguien.

Mi siesta se ve truncada por unas gotas de agua que me indican que es hora de partir.
Es probablemente el lugar donde más gente hay de todo el recorrido, lo que me empuja a cortar campo a través.
Después de un rato entre hierbas, ovejas y barro, caigo en una especie de arena movediza de fango.
Me empiezo a hundir y, cuanto más me muevo, más bajo.
Intento mantener la calma. Cuando el barro me llega ya a la altura del ombligo, echo todo el cuerpo hacia delante y consigo detener el hundimiento. Poco a poco logro sacar una pierna y, con el bastón, alcanzo un trozo de tierra firme que me permite salir. Lo vi jodido para salir…
Los últimos 12 kilómetros hasta Portree se me hacen cuesta arriba. No solo tengo barro hasta en las orejas, sino que, a unos cinco kilómetros del pueblo, llega una tormenta y comienza a caer agua como si no hubiera un mañana. Graciosamente es la tormenta más fuerte de Portree de los últimos años, luz y red caídas.

La idea de tener que buscar todavía un sitio donde acampar, con la mojadura que llevaba encima, me hicieron tener ganas de quemar la mochila, tienda…pero vamos a dejarlo ahí.
Lo que sí hice fue buscar un Airbnb para, al menos, poder pegarme una ducha.
Casi fue mayor aventura buscar alojamiento en Portree que la propia etapa. Sin conexión, con precios de 400 euros para arriba y prácticamente sin disponibilidad…
Al final, gracias a una señora de un hotel, conseguí un Airbnb por un precio razonable.
Encontrarlo sin internet fue tarea difícil. casa por casas preguntando bajo la lluvia. Al final, gracias a un señor que reconoció la casa de la que hablaba, me llevó hasta ella dónde la pareja de ancianos me esperaba para darme las llaves.
Siempre digo lo mismo, pero creo que esta sí que ha sido la ducha que más me ha prestado en toda mi vida.
ETAPA 3
20 km · 6 h 20 min · 800 m+
La mañana del día siguiente me la tomo con calma. Desayuno tranquilamente y acabo de secar las cosas.
Gracias a Michele por el lift hasta Sligachan.
Almuerzo un buen fish and chips y salgo hacia la etapa 3.
Me meto en un valle precioso, con montañas a derecha e izquierda que imponen mucho. De hecho, han sido de las montañas que más respeto me han generado de todos los lugares en los que he estado.

Quizás sea por su verticalidad, pero sobre todo por su color. Cuando están mojadas, la roca adquiere un negro intenso que, combinado con el cielo oscuro, hace que el paisaje parezca mucho más grande y salvaje de lo que realmente es.
La mayoría no superan los 1.000 metros, pero da la impresión de estar delante de un 3.000.
Especialmente las montañas de Cuillin, como Sgùrr Mhic Choinnich.
Probablemente sea uno de los paisajes más bonitos de todo el viaje.
Termino el día en una cabaña, donde conozco a cinco chicos suecos.
Partida de cartas, alguna anécdota y para el saco.
ETAPA 4
34 km · 8 h · 970 m+
Última etapa.
Otra jornada muy bonita, esta vez recorriendo buena parte de la costa.
La primera parte de la mañana transcurre por un sendero al borde del agua hasta Elgol, donde me preparo un chocolate caliente.

El camino se hace largo y la fatiga mental empieza a notarse algo, pero no puedo aflojar el paso si quiero llegar a Broadford antes de las siete.
Finalmente consigo llegar a tiempo, justo antes de que se marche el chico del camping, para poder disfrutar de uno de esos pequeños lujos que, después de varios días en la montaña, adquieren un valor completamente diferente:
Una buena ducha caliente.
Vuelta a Edimburgo
Toca dejar Skye. Parada en Fort William y vuelva a Edimburgo para disfrutar del último día y medio perdiendome por sus calles y pubs.
D.Vidales































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