TOUBKAL SUBIDA INVERNAL 🇲🇦

Refugio Mouflons – Cima Toubkal por la Directa

13 Enero 2026

Distancia 3.85 km
Tiempo: 1h 37 minutos
Desnivel positivo: 990 m
FC media: 129 ppm
FC max: 168 ppm

Por la Directa
No tiene pérdida. Desde el Refugio de los Mouflones, basta con seguir el camino pisado en dirección a la cima. La huella suele estar muy marcada durante prácticamente todo el recorrido. Cuando se llega al collado, seguir hacia la izquierda. (A la derecha se sube al Toubkal Oeste)


La subida es constante, sin apenas descansos, ganando altura de forma progresiva hasta alcanzar la cumbre.


A las 5:10 vuelve a sonar la alarma.


Bajamos a desayunar: tostadas con mantequilla y mermelada. Qué bien sienta desayunar en la montaña, sin miedo a cargar bien de  carbohidratos que serán necesarios unas horas después.


Todo el mundo se prepara para comenzar la subida. Aquello parece una procesión de Semana Santa.


No somos de los primeros en salir. Preparamos las cosas con calma y, a las 6:00, empezamos la ascensión.


Al alejarnos del refugio miramos hacia arriba. Hasta donde alcanza la vista, la montaña está cubierta por pequeñas luces en movimiento, una detrás de otra, formando una larguísima fila.


Empezamos a adelantar gente. Nos encontramos fuertes y, al cabo de un rato, casi sin darnos cuenta, la única luz que queda delante de nosotros es la de nuestro propio frontal.


Llegamos a la cumbre todavía de noche.
Habíamos tardado mucho menos de lo previsto: una hora y treinta y siete minutos, para ser precisos.

Antes del amanecer 7:44 am

Todavía falta bastante para el amanecer, pero el horizonte ya está cubierto por una luz naranja intensísima que hace que el lugar resulte aún más mágico.


Permanecemos solos en la cima durante unos cuarenta minutos. Después empiezan a llegar las primeras personas.
Disfrutamos del amanecer desde el punto más alto del norte de África y, poco después, comenzamos a movernos hacia nuestra siguiente cumbre: el Toubkal Oeste.

Vista del Ras 8:26 am

Durante la bajada nos cruzamos con varios guías que todavía están subiendo. Algunos nos felicitan por el ritmo que llevábamos y comentan que nos habían visto el día anterior descendiendo por la canal del Bigui hacia el refugio.


La verdad es que yo tampoco estoy hecho un animal. Raúl, quizá un poco más jaja.
Probablemente estén acostumbrados a acompañar a gente con poca preparación, que piensa que subir a 4.000 metros es algo parecido a sacar al perro a pasear por el parque.


Después de completar la jornada, regresamos al refugio para comer y pasar una tarde tranquila, descansando, y jugando a las cartas.
¿Qué tendrá la montaña que consigue hacerte olvidar los «problemas» y las preocupaciones, y te ayuda a ver con mayor claridad lo que realmente importa?


Pasamos las últimas horas del día relajandonos delante del fuego y encontramos algunas personas que se quejan del frío.


Siempre me ha llamado la atención la gente que se queja cuando va a la montaña: que si hace frío, que si la subida es demasiado dura…
Cuando decides estar allí por voluntad propia, creo que no deberías quejarte.
Somos unos privilegiados por poder disfrutar de la montaña y salir de nuestra zona de confort. El frío, el cansancio y la incomodidad también forman parte de aquello que hemos venido a buscar. Y el que sale ya con la idea de evitar todo eso, mejor que se quede en casa.

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